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La noche inmediata

Blanca

Sus pequeños ojos de color  miel, chispeantes, desde los  más   profundo de los mares interiores de su gran océano, siempre te contaban cosas. Si estaba contenta   ,ellos  sonreían y toda le expresión de su cara adoptaba un cierto aire oriental. Cuando le abatía alguna preocupación sus ojos apagados lloraban sin lágrimas sus penas ahogadas.

Blanca era su nombre, blanca era su piel en invierno, blanca era su alma en la primavera.

El viento y el sol curtían su piel en verano, todo su cuerpo se teñía  de un lindo color tostado, al que dejaba largas horas acariciar por la azul brisa marina. Sus pies descalzos jugaban por la orilla en los sueños eternos de aquellas juventudes pasadas y perdidas.

Y cuando el sol dejaba ya de calentarnos con aquellas pasiones instantáneas de los días contados de verano, ella comenzaba a refugiarse tras sus ropas de otoño y festejar la nueva estación entre los olores de las campanas blancas y los entre colores por los que estaba sembrado todo el bosque.

Finos labios, que solo pintaba en días señalados de un rojo carmín, figura esbelta y siempre elegantemente vestida, blanco pelo, que cuidaba con esmero. Caminante incesante de trayectos de ida y vuelta. De la montaña a la playa, de la playa a la montaña.

Nostálgica, soñadora y romántica, envuelta en un halo de dulce tristeza, no podías dejar de verla cuando en el camino te cruzabas con ella, dejaba tras sus pasos notas musicales que quedaban suspendidas en el aire y su música llegaba a tus oídos y tu mirada se llenaba de su belleza.

p.s

 

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