TUVE QUE MENTIRLE
Tuve que mentirle.
A los cuatro años sus padres desaparecieron dejándola en un internado. Doce después saldría definitivamente para dar a luz a una niña. Antes de cumplir los diecisiete, su romance ya se había acabado, por lo que dejó a Cristinita con su abuelo paralítico.
Un nuevo intento por formar una familia le hizo parir otro hijo : José.
Quince parejas fallidas ... y ahora ¡por fin! él.
Actualmente tenía 31 años, una hija de 15, un hijo de 8 y un novio de 26. ¡Mamá gallina! Todos con ella en su modesto piso. Su felicidad la hacía cruzar ex-profeso de acera para contárselo a cualquier conocido.
Esa noche le dijo :
- ¡Bah! no hay nada en la tele ... me voy a leer a la cama... ¿vienes, hombre de mi vida?
Él enredaba con papeles en la mesa del comedor. Con el boli en la mano, y su acostumbrado semblante sereno le contestó
- Acuéstate tú ... me quedo un ratito.
A las siete de la mañana un alarido de Cristina la levantó de un salto. La niña observaba el cuerpo ahorcado en el cuarto de baño. Con un empujón y un grito la mandó a por las tijeras. Cortaban la cuerda suplicando a Dios llegar a tiempo de reanimarlo. Los servicios médicos sólo pudieron confirmar la muerte. El forense comentó sus dudas acerca de que fuese un suicidio ya que el espacio era tan pequeño que tendría que haber saltado de la banqueta de rodillas y autoempujar. Le harían la autopsia. La jueza citó incluso al niño a declarar.
El hermano del difunto fue avisado de que se acercase urgentemente al inmueble del horror, pero no le contaron el motivo.La ambulancia en la calle, dos coches de policía, otro de los servicios judiciales le hicieron recordar lo peor. Subió las escaleras de tres en tres. La puerta abierta del segundo izquierda dejaba ver a su cuñada con mirada roja y perdida, balanceándose mecánicamente en el quicio del sofá y gente con diversos uniformes revoloteando . Corrió a abrazarse a ella mientras adivinaba "se ahorcó. Con cuerda del tendal de la ropa de color azul. Como nuestro padre" ... y añadía " Fue él quien lo encontró ... "
La jueza escuchaba incrédula mientras extendía la mano para recoger una carta de despedida, que un policía acababa de encontrar encima de la mesa del comedor. La requisó para verificarla.
Los vecinos próximos, que intentamos auxiliar desde el primer momento, acogimos a los niños mientras sacaban el cuerpo del edificio.
El día del entierro la viuda se agarraba al féretro impidiendo que lo introdujesen en el nicho a la vez que sollozaba "¿por qué me dejas ... por qué te vas ... no eras feliz ? " . Con mucho esfuerzo le despegué las manos de la caja, y aprovechándome de que ella sabía que estudié psicología, le mentí con mucho cariño mirándola a los ojos " ... tenía el gen del suicidio ... lo heredó de su padre".
María Barcia
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