- ¿Así que te vas a compartir casa con Lucía ?... pues la vida con Lucía podrá ser cualquier cosa, menos aburrida.
Le dijo entre bromas Andrés a su amiga Almudena, en la cena de celebración de su cumpleaños en el restaurante.
Después de unas visitas a pubs, las dos amigas subieron al coche para dirigirse juntas por primera vez a la casa de Lucía, en Santa Cruz, un pueblecito cercano a La Coruña. Eran las dos y media de la madrugada, del viernes 19 de Octubre. Cualquiera de las dos podía conducir. Al volante iba Almudena, cuando en una curva descubren un bulto en la calzada.
- ¡ Aaaagggh ! ¿qué era eso? ¡qué susto... vaya bulto! ¡jobá... menos mal que no viene nadie... invadí el otro carril!
- ¡Para... para! ... espera que miro por la ventanilla... es que me pareció una persona... tirada en el suelo... A ver... ahora, al no enfocar con tus luces no distingo bien, pero desde luego se mueve. Rodó hacia la cuneta.
- ¿Qué hacemos , Lucía?
- Da marcha atrás, y me bajo yo del coche a mirar... pero no lo apagues que este lugar a estas horas es muy solitaro. Tú te quedas al volante, y si ves que es una trampa, antes que nada escapas, y en cuanto estés a salvo, llamas a la policía. Das como referencia el camping "Los manzanos"... déjame coger mi teléfono.
Almudena aproxima el vehículo marcha atrás. Sigue sin pasar nadie por esa carretera. Lucía baja colgándose el teléfono del cuello como si de un collar se tratara... un reflejo rojo de las luces de stop ilumina un cuerpo que se encuentra en posición fetal en lo que tendría que ser el arcén. Desde unos metros de distancia prueba a hablarle. Es un chico que contesta como si estuviese bebido. Lucía escruta todo alrededor... conoce muy bien la zona... coincide que es un tramo sin árboles, por lo que de estar alguien escondido le verían aparecer ... Se acerca a la ventanilla de Almudena, quien también baja del coche, dejándolo encendido, con intermitentes de emergencia y puertas abiertas, en el medio de la carretera.
Las dos chicas entablan conversación con el bulto vestido con pantalón vaquero y jersey azul marino. Les dice que lo atropelló un coche y se dio a la fuga. Observan que tiene la mejilla derecha plana, con respecto a la otra. Lucía no baja la guardia y de tanto observar a su alrededor descubre la huella de una rueda que abandona la calzada pisando la arena y vuelve a incorporarse más adelante. Cree la versión del chico y se ofrece a ayudarle. Se dicen los nombres y unos pocos datos . Ricardo marca con su teléfono a emergencias, pero como tiene problemas para comunicarse con el 112 le pasa el móvil a Lucía , que explica que el chico es un portugués, atropellado y abandonado ,que acaban de encontrar por lo que no le puede decir su número de la seguridad social ni desde que número de teléfono está llamando. Empieza a mosquearse con los de la ambulancia por la cantidad de datos que le exigen ... Almudena, que mientras tanto habla con el extranjero, se vuelve al escucharla decir con tono muy serio
- ¡ Yo no le puedo confirmar de qué número de teléfono le llamo, porque no es mío.!.. inició la llamada el atropellado... y la continué yo porque es extranjero y no se sabía explicar ... ¿cómo que si no confirmo el número no acuden?... pero... esto es inaudito... ¿y si los llamase desde una cabina ... no vendrían?... Sea éste el número que sea, queda grabado que hemos intentado auxiliar a esta persona... allá ustedes ... ¿ y yo qué sé si es grave ?... lo visible por lo menos, es un golpe en la cabeza, parece tener huesos de la cara rotos...
Cuando Lucía cierra el teléfono explica que por fin aceptaron. Mientras tanto, la noche va enfriando y arropan al herido que sigue sentado en el suelo con una toalla que vivía en el maletero, colocándosela a modo de echarpe por encima de los hombros. Aprovecha para comprobar que no huele a alcohol y tampoco le ven sangre.Ricardo comenta con su poco español, que vive en el Camping, porque no le gusta el cemento, pero no está de vacaciones, sino por motivos de trabajo... Que se autoexploró, porque tiene conocimientos de primeros auxilios y sabe que no tiene nada grave, sólo el golpe de la cara... Y muy agradecido, cada dos palabras suelta "moito obrigado".
Almudena pone gesto de pensar que la lesión puede deberse a un puñetazo... pero de todas formas hay que ayudarle.
La ambulancia lleva al portugués. Al despedirse, Lucía, que se había quedado con el móvil del extranjero en la mano por si confirmaban la llamada, marca su propio número, para que le quede grabado y le promete mientras se lo devuelve que mañana se interesará por su estado. También acudió un coche de protección civil con un chico y una chica, que les pidieron que esperasen a la guardia civil para dar su testimonio.
El termómetro bajaba a toda velocidad, por lo que cada pareja esperó en su coche. Almudena sonreía recordando el cabreo de Lucía, y ésta lo justificaba diciendo que si a ella le ocurriese, también le gustaría que la ayudaran. Protestaban entre ellas por la tardanza de la guardia civil , cuando la chica de chaleco naranja pide que bajen la ventanilla y les comunica que se pueden ir, que la guardia civil irá por la mañana... Las pestes de Lucía son descomunales. No puede entender cómo es que no vienen a coger las huellas de las ruedas ahora que están frescas. Quizás por la noche llueva y se borren ...
Al día siguiente, Lucía llama por teléfono al portugués. Está ingresado en la Ciudad Sanitaria. Tiene el pómulo roto y ha de operarle un cirujano plástico el lunes. Está preocupado porque debe avisar a sus jefes y se le está acabando la batería
- Díselo a alguna enfermera, todo el mundo tiene móvil. Seguro que te pueden prestar un car...
- Non,non. Non teñen.Perdona que fale deprisa... vaise agotar... é que este é un modelo novo de siemens que ten dous pinchiños...
Lucía ofrece acercarse al Camping a por el cargador especial. Ricardo le cuenta que la recepcionista se llama Laura. Puede preguntar por ella. Almudena opina que con la ayuda prestada en la madrugada acabó su labor "tú eres muy confiada" ... pero Lucía insiste en que si a ella le ocurriese...
Ante la desaprobación de su amiga acude sóla al camping. Está desierto. El ambiente es desolador... como debe de ser habitual en la segunda quincena de Octubre en La Coruña... no se ve un alma. Busca en la cafetería, donde coincide que un señor en silla de ruedas grita el nombre de Laura. Aparece la chica. Al explicarle lo ocurrido, dice que no lo conoce, por lo tanto no puede ayudarle. Lucía insiste en que mire las fichas... dada la estación no pueden ser muchas ... De repente parece que le viene la memoria... "¡ah! a ver si es un cargador que hay aquí en la sala contigua, donde juegan con la play station" ... Regresa agitando un aparatito en la mano. Parece que sí. Por lo menos tiene dos patillas como describió Ricardo. Lucía se lo agradece y le repite la importancia que tiene, y en prevención de que no pudiese contactar, le pide que avise ella a los del trabajo que lo recogerán el lunes en la puerta de "Los Manzanos" .De pronto, y como si hubiese comido un saco de rabos de pasa, recupera toda la memoria y explica que ese chico vive en el camping en una tienda y sus jefes, ingleses, en caravanas... "por cierto, ése que ves a través del cristal... de ojos azules y gordo es uno de ellos... pero no habla ni papa de español" . Laura lo llama, y en inglés-indio intenta explicarle que "Ricardo ... jóspital ... opereision..." De pronto, aparece el socio, que según la recepcionista sí entiende castellano... Es un señor más grande todavía que el anterior. Al saber lo ocurrido, se lo cuenta en inglés al de los ojos azules y se desternillan ... A Lucía no le hace ni pizca de gracia y siente una profunda compasión por el emigrante solitario de veintitantos años, cuyos jefes se parten de risa con una noticia así... Enfadadísima piensa... " Ricardo quería el cargador para avisar a sus jefes ... misíón cumplida..." y recordando los consejos de Almudena de que no se involucrase tanto... da media vuelta y se larga. El gordo de ojos azules sale tras ella con el cargador en la mano mientras le grita "lady... lady" . Lucía mira para atrás sin detener sus pasos y contesta airada "llévaselo tú" ... El inglés la persigue hasta su coche, siempre con el cargador en la mano, para entregárselo. La alcanza mientras abre la puerta, y al ver que Lucía tiene el espejo retrovisor roto, sujeto con cinta americana, lo señala con el índice enfadado " ¡Aaahhh! you .... paf (simulando un choque con las manos).... Ricardo ... " A Lucía le parece entender que la acusa a ella de haberlo atropellado, pero se mete en el vehículo. El inglés le golpea el capó con la mano a la vez que le dice "facof ... facof". Lucía saca la cabeza por la ventanilla y le contesta "a tomar por culo te vas tú, tonto insensible" ...
Vuelve a casa y le cuenta a Almudena que ha de darle la razón y que está arrepentida . Tenía que haberle hecho caso... ¡qué locura de gente! Por si no era extraño que una Empresa viva en un camping, hay que sumarle que se rían ante la noticia de un empleado hospitalizado ... y qué decir de la desmemoriada de la recepcionista y su cambio de actitud. El bajón de tanto ajetreo la sumió en una profunda siesta
- Lucía, suena tu teléfono ...-mientras lo alcanza y mira la pantalla- ¡no te lo pierdas... es el portugués! ... A ver que ocurre ahora... Ponle el "sin manos"
- ¡Hola Ricardo! ... ¿cómo estás?
- Teño que pedirte perdón ... contóume Laura ... enfadácheste cos meus jefes ...
- ¡No hombre! ... tú no me tienes que pedir perdón por eso ...
- Siiii... Eu ... te agradezco ... e sinto o dos meus jefes ...
- Insisto, Ricardo... a tí no tengo nada que perdonarte ...
El portugués le pisa la frase sin dejarla acabar
- Síiii, teño que pedirte perdón ... porque te mentí ... Nosoutros traballamos para una empresa que asfalta as carreteiras. E o compañeiro e máis eu, usamos una furgoneta que manejamos por la semana, para ir a la discoteca, pero non pedimos permiso. El Compañero se salió en la curva... e o volver a entrar bruscamente, levéi unha hostia contra o volante... por iso teño o golpe no ollo dereito, porque a furgoneta é inglesa, co volante a dereita ... E para que non se enteraran, lle dixen que a volvera a poñer no seu lugar, e que me deixara na carreteira que xa buscaría cómo ir ó medico...
Almudena ya no podía reprimir las carcajadas. Y mientra el "manos libres" aireaba la voz del portugués, ella recordaba la advertencia de Andrés : " La vida con Lucía podrá ser cualquier cosa ... menos aburrida"
María Barcia